Regresa a índice de historias
 
UN GATO ADULTO
Por Juan Pantoja
 

Hace tiempo tuve la intención de adoptar un minino y me di a la tarea de buscar algún pequeño que pudiera hacerme compañía. Existieron en ese entonces muchos factores a considerar para la decisión, evidentemente muchos de ellos completamente erróneos, esto por dos motivos: el primero fue el desconocimiento total del comportamiento y hábitos de los felinos, el segundo el horrible complejo, aferramiento o estereotipos humanos relacionados con la belleza física y la educación.

La primera idea que se vino a mi cabeza fue: “un gato cachorro, si un bebe para que se adapte a mí, a mis costumbres y forma de vida”. El egoísmo no me permitía entender que mis costumbres y forma de vida, en algún momento podrían atentar contra su naturaleza y provocar conflictos entre el gato y yo.

La segunda idea, evidentemente fue: “uno bonito que se vea bien, que vaya de acuerdo con la decoración”. Una vez más el egoísmo y ver a un ser vivo como una pieza más de decoración aprisionaban mis pensamientos.
El hecho es que esto sucedió hace dos años, mismo tiempo en que por una u otra razón he estado ligado a gatos, en un inicio comencé con una pequeña gatita, que finalmente no era lo que esperaba, por lo menos en cuanto al aspecto físico, mi elección había sido uno gris, muy bonito, pero mi novia lo fue a recoger y llego un par de minutos tarde y ya se lo habían llevado, pero afortunadamente salió de su escondite una pequeñita de color negro con blanco, nada que ver con la decisión original y sin tomarme en cuenta, la gatita llego a mi hogar, una decisión al fin muy acertada.

El segundo punto para complacerme, también fue un fracaso inicial. La gatita era inquieta con mucha energía y el hecho de estar yo todo el día fuera de casa, provocaba que por las noches los juegos y desorden en casa fueran mayores. Curiosamente por esos días encontramos en una avenida a otro cachorro, este era negro total, incluso su lengua es muy obscura, el pobre estaba imposibilitado para ver, ya que una infección en las vías respiratorias le provoco un exceso de lagañas en sus ojos, mismas que se pegaron cual pegamento y cerraban sus parpados, estaba llorando mucho en la calle, lleno de miedo y cerca de ser atropellado, finalmente decidimos ayudarlo y también fue a caer en casa.

La gatita lo acepto y comenzaron a jugar, el nuevo inquilino ayudo a descargar la energía que tenía la primer gatita y finalmente ambos quedaron en casa. Grave error para una persona que le gusta vivir tranquilo, en silencio y con un exagerado orden en toda su vida, aunque al final ambos me han hecho muy feliz.
Finalmente, como ya he mencionado, estos dos años he estado ligado a los felinos, mi novia se enamoró de la causa y comenzó a apoyar a los gatos sin hogar y esto ha hecho que en este par de años, hayan pasado por casa más de cuatro decenas de gatos, mismos que en su gran mayoría hoy cuentan con un hogar y sobre todo con el cariño necesario para vivir.

A lo largo de éste tiempo he convido con diferentes tipos de gatos, recién nacidos, de algunas semanas o meses de vida y algunos de edades mayores, digamos entre uno y cinco años. Evidentemente todo mi desconocimiento al respecto se fue desvaneciendo, me quitaron una venda de los ojos y comencé a interactuar y conocer la naturaleza y costumbres de los gatos, nótese que en un inicio el objetivo era todo lo contrario, es decir que los gatos me conocieran y se adaptaran a mis costumbres, pero me di cuenta rápido que es difícil que un gato lave el traste en el que comió o guarde los juguetes con los que juega.

A lo largo de éste tiempo he aprendido a conocerlos, a tener respeto y tolerancia y sobre todo a admirarlos, admiro su independencia, su firmeza en cuanto a lo que quieren y como lo obtienen y su forma de demostrar cariño.

He aprendido sus costumbres, sus formas y sus actitudes y hoy después de dos años me doy cuenta que mi análisis inicial fue un rotundo error:

Primero, la belleza física es algo que en el mundo animal no existe, el racismo, clasismo o como se le quiera llamar son conceptos creados por el hombre, es decir que para repartir cariño y compañía, no importa el color o raza de un animal, sea cual sea, en este caso gato, nunca se fijará en eso, para ellos todos somos iguales.
Adicional a esto, el egoísmo de querer hacer siempre a alguien a nuestro modo, es el peor de los errores cometidos por el hombre, es muy sencillo pensar que un gato cachorro crecerá a nuestras costumbres, olvidándonos que la naturaleza del hombre, es diferente a la de los animales, es decir, un ser humano recién nacido tiene diferencias abismales de necesidades y educación con respecto a alguien que se sigue rigiendo por sus instintos.

Hoy puedo decir, que mis gatos son hermosos, que todos lo más de cuarenta gatos que han pasado por casa lo han sido, también puedo decir que sigo siendo una persona a la que le gusta el orden, sin embargo mis gatos ya no son unos cachorros y su energía ha ido disminuyendo, ahora son más cariñosos y menos inquietos, algo que ya había vaticinado al conocer a otros gatos con edades mayores.

Con esto quiero manifestar la importancia de los factores para decidir al adoptar un gato, es verdad que un gato cachorro es muy curioso y causa ternura, pero es un error pensar que se adaptará al cien por ciento en nuestra forma de vida, la adaptación no sólo es del gato, si no de ambas partes, ya que tus costumbres cambiaran, sin embargo serás inmensamente feliz. Y si por alguna razón eres alguien que no está gran parte del tiempo en casa, que te gusta la vida tranquila y ordenada, te puedo garantizar que un gato adulto es tu solución, ya que el desorden que puedan provocar es infinitamente menor y encontrarás el mismo cariño que en un gato bebe… y quien sabe, tal vez un poco más…